Desgranando los gases de efecto invernadero

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Afortunadamente, el término “gases de efecto invernadero” ya no es una expresión tan desconocida como hace años: los medios de comunicación, las diferentes movilizaciones contra las causas de la crisis climática y la importancia que está tomando en los debates políticos nacionales e internacionales, han hecho popular el término y ha despertado la sensibilidad hacia el problema que causa y que nos afecta a todos (salud y planeta).

Nosotros queremos aportar en la difusión de éste y otros términos relativos porque estamos conscientes de que la única manera de hacer un cambio efectivo en nuestro modo de vida es si conocemos/reconocemos la existencia del problema, sus causas y los efectos que generan, y sí tenemos conciencia y sensibilidad sobre estos, podríamos contribuir más eficazmente a su mitigación, desde lo individual hasta instituciones y gobiernos.

¿Qué son los gases de efecto invernadero?

Los gases de efecto invernadero (GEI) son aquellos que retienen el calor generado por la radiación solar en la atmósfera terrestre y que contribuyen, por lo tanto, al fenómeno del calentamiento global. Este fenómeno es beneficioso para la vida, pues mantiene la temperatura oscilando en rangos en los que las condiciones ambientales se hacen favorables para el desarrollo biológico. Sin embargo, las actividades antrópicas (humanas) como la generación de energía e industria alimentaria (especialmente la ganadería) los han aumentado repentinamente, haciendo que se retenga más calor y, consecuentemente cambiando los patrones climáticos globales a un ritmo tal que supera la velocidad de adaptación de los ecosistemas y de nuestros modos de producción.

¿Cuáles son los principales GEI?

Según la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, los tres principales GEI por cantidad emitida son el dióxido de carbono (81%), metano (11%), óxido nitroso (5%). Todos estos con un período de vida media en la atmósfera de alrededor de 100 años.

Dióxido de Carbono (C02): Las fuentes antropogénicas de este gas son la combustión de hidrocarburos fósiles (carbón, gas natural, petróleo y sus derivados), de residuos sólidos, masa vegetal y como resultado de ciertas reacciones químicas (fabricación del cemento, por ejemplo). Tal como se muestra en la siguiente imagen, su concentración en la atmósfera ha variado a lo largo del tiempo.

Sin embargo, desde el comienzo de la era industrial (después de 1850) su concentración (285 ppm) se ha elevado significativamente hasta la actualidad (415 ppm), alcanzando valores sin precedentes desde hace más de 750.000 años.

Metano (CH4):

A pesar de que la persistencia del metano en la atmósfera es de apenas un 20% respecto la vida media del dióxido de carbono (CO2), su capacidad de efecto invernadero es alrededor de 28 veces mayor que la del CO2 en un período de 100 años. A nivel global, el 50-65% del total de emisiones de CH4 proviene de actividades antrópicas, relacionadas con la energía, la agricultura, la industria, y el manejo de residuos. En la siguiente gráfica se puede ver cómo se ha disparado su concentración en la atmósfera desde poco después de 1700 (725 ppb) hasta la actualidad (1870,5 ppb). Este temprano incremento, respecto al evidenciado por el CO2 (1850), se puede deber al aumento de la ganadería desde 1700 y luego a la adición de este gas por las actividades propias de la era industrial.

Óxido nitroso (N2O): Este gas tiene una capacidad de efecto invernadero respecto el CO2 de casi 300 veces más. Afortunadamente, la cantidad emitida de este gas es mil veces menor que de CO2, siendo su unidad de medida partes por billón (ppb), mientras que el CO2 es partes por millón (ppm). No obstante, como se muestra en la siguiente imagen, desde 1850 se ha incrementado en más de 20% (de 270 a 332 ppb). Las principales fuentes antrópicas del óxido nitroso son la agricultura, la combustión de combustibles, el manejo de aguas residuales y los procesos industriales.

ANA® y su efecto en la mitigación de las emisiones y reducción de los GEI en la atmósfera

Nuestra tecnología patentada de captura y transformación de gases de efecto invernadero, la hemos denominado conceptualmente como “Un Nuevo Aire” o en inglés A New Air: ANA®. Un nuevo aire, porque su novedoso proceso tiene implícito grandes ventajas ambientales, económicas y operativas que la impulsan por si sola. Primero, es una solución tecnológica que afecta directamente al CO2 y NOx, precisamente los GEI de mayor importancia. ANA® tiene la posibilidad de neutralizar los NOx mediante reacciones químicas que lo reducen a N2, y de capturar permanentemente el CO2 a través de su transformación en carbonatos sólidos, los cuales son materia prima para diversos productos industriales (vidrio, detergentes, papel, fertilizantes, industria cosmética, medicina y alimentaria, entre otros). Todos estos procesos se dan con una huella de carbono y de energía favorable, ambientalmente seguro y económicamente factible, lo que se traduciría en una mitigación efectiva de CO2 y NOx directamente en las fuentes de emisión y la atmósfera.

Adicionalmente, ANA® es versátil, los reactores con esta tecnología pueden acoplarse en emisores fijos, como instalaciones industriales existentes, en emisores difusos, como los sistemas de escape postcombustión de motores del sector transporte, en sistemas de purificación y captura de CO2 destinados para mejorar la calidad del aire de espacios interiores (sistemas de ventilación y aire acondicionado) y externos (torres urbanas, reactores para extractores de aire de estacionamientos y túneles vehiculares).

Una de las grandes ventajas de ANA® es que no requiere energía para operar, salvo de ser necesario, la requerida para hacer pasar el aire a través de los reactores con nuestra tecnología. Al contrario, la reacción de transformación del CO2 es exotérmica y la generación de calor es tal que, según nuestros cálculos, se puede aprovechar para procesos industriales, incluso generar electricidad.

Estas y otras ventajas de ANA®, la hacen una tecnología factible económica y ambientalmente que promete mitigar las causas de la crisis climática y facilitar la transición energética.

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